¡Todos son más felices que yo!

Diversos estudios ponen en manifiesto que menores que presentan un mayor tiempo de consumo de redes sociales, realizan una peor evaluación de sí mismos con respecto a los demás: “los demás son más felices que yo”.

Cómo afectan las redes sociales a la autoestima de los adolescentes

   De acuerdo con del Estudio Anual de Redes Sociales 2019 (IAB Spain), la población de España con una edad comprendida entre los 16 y 30 años pasa 58 minutos de media al día conectados a estas plataformas. Sin embargo, frecuentemente vemos a personas de nuestro entorno, o incluso nosotros mismos, comprobando múltiples veces al día nuestros dispositivos o usándolos durante horas sin descanso.

    Las redes sociales son un recurso que pueden facilitarnos enormemente la vida, ya que nos conecta con diferentes personas que tienen gustos e ideales similares a los nuestros de forma rápida y cómoda. Sin embargo, frente a las ventajas de este recurso, existe una serie de efectos negativos derivados de su uso.

El efecto de la comparación social

   Durante años, las empresas publicitarias han sido ampliamente criticadas por transmitir ideales de belleza y éxito que no son realistas. Pese a eso, se llegaba a comprender que las personas que aparecían en ese tipo de campañas eran modelos o famosos que se alejaban de nuestro entorno diario, pudiendo dar una distancia psicológica con respecto a “ellos”.

   A día de hoy, cuando desplazamos las stories de redes como Instagram o Tik-tok podemos observar gente de nuestro entorno disfrutando de paisajes de ensueño, llevando conjuntos a la moda, luciendo cuerpos esculpidos, y un largo etcétera de atributos y pertenencias envidiables.

   De esta forma, con la llegada de las redes sociales, ese estándar ideal de belleza y éxito, se intenta replicar por gente de nuestro mismo entorno: compañeros de trabajo o instituto, amigos e, incluso, familiares.

Las redes sociales permiten representar una imagen selectiva de nuestra propia vida, lo que nos lleva a realizar un esfuerzo activo para representar los mejores momentos y facetas más atractivas de nosotros mismo/as. Por lo tanto, dejamos de lado todos aquellos acontecimientos cotidianos que no sean atractivos para nuestros followers.

   Un sistema de prestigio o popularidad digital (basado en el número de followers y de likes), en asociación a unos ideales poco realistas de belleza y éxito, puede ser especialmente perjudicial para la población adolescente. Ellos se encuentran en un periodo crítico para la formación y afianzamiento de su propio auto concepto como persona.

   Si la aplicación que uso frecuentemente durante el día se sustenta en unos valores de éxito y belleza poco realistas para escalar en un sistema de prestigio digital, mi propio autoconocimiento psicológico, emocional y social puede verse afectado por dicho sistema de prestigio digital y, en concreto, por el proceso de comparación social.

Qué dice la evidencia científica

   Diversos estudios ponen en manifiesto que menores que presentan un mayor tiempo de consumo de redes sociales, realizan una peor evaluación de sí mismos con respecto a los demás: “los demás son más felices que yo”.  

   Por otra parte, se ha dado evidencia de que este efecto también se produce con respecto al atractivo físico. Chicas jóvenes manifestaron una peor percepción de su imagen corporal al observar perfiles de mujeres atractivas en las redes sociales, mientras que los hombres jóvenes tenían una menor autopercepción de éxito al ver perfiles de hombres exitosos.

   “En 2011 se acuñó un término, Facebook depression, para hacer referencia a los síntomas depresivos que manifestaban los jóvenes que usaban esta red social durante horas al día”.

  Sin embargo, esta no es una relación unidireccional. Varios estudios han puesto en manifiesto que no solo el uso masivo de estas redes puede afectar en la autoestima de los jóvenes, sino que el nivel de autoestima de los jóvenes modula el feedback y tipo de consumo que hagan de estas redes sociales.

   En otras palabras, que los menores que manifestaban una alta autoestima recibían un feedback positivo que favorecía a su autoestima, mientras que los menores con baja autoestima recibían un feedback menos positivo o negativo que producía, en consecuencia, efectos negativos hacia su autoestima.

¿Cómo podemos ayudarles?

¿Cómo podemos pedirle a un adolescente una relación sana con las redes sociales si se encuentran en un proceso de cambio y autodescubrimiento?

  • Tenemos que predicar con el ejemplo: ¡no podemos pedir a los/las jóvenes de casa un mayor autocontrol si nosotros mismos estamos todo el día conectados a nuestros dispositivos!

El primer paso es trabajar en nuestra propia autogestión de las redes sociales y dispositivos electrónicos para poder transmitir ese autocontrol a las personas jóvenes.

  • Dar importancia a las redes: no podemos normalizar el consumo abusivo de las redes con frases como: “si es que están todos igual de enganchados”, “eso son cosas de esta generación” “de esas cosas no entiendo yo”.

Hay que hacer un esfuerzo para indagar junto con nuestros hijos/familiares para identificar las posibles implicaciones tanto positivas como negativas que pueden tener este tipo de plataformas.

  • No juzgar o regañar de forma constante: otro paso fundamental es no reiterar o regañar de forma constante a un adolescente que está “enganchado” a este tipo de plataformas.

Un reproche constante solo puede causar que el/la menor se haga inmune a dichos reproches. Así se crea una mayor distancia con respecto a él/ella y, por lo tanto, menor posibilidad de ayudarle. Otorga estrategias alternativas para hacer uso de su tiempo como, por ejemplo, la búsqueda de alguna afición.

  • Anímales a hacer un uso más crítico de las redes sociales: se les ha de comentar que las redes sociales no son un recurso gratuito, tal como podrían creer, sino que se sustentan en base a empresas publicitarias que buscan que las personas pasen el mayor tiempo posible online.

Por lo tanto, a las empresas implicadas usan múltiples estrategias para mantener nuestra atención el mayor tiempo posible y favorecer que adquiramos productos y bienes.

  • Fomenta la búsqueda de un contenido diverso: pese a que el contenido de la red social puede estar ligado en gran parte a estos cánones de éxito y belleza, las redes sociales también otorgan una ventana para poder acceder a múltiples perfiles de temática muy diversa: economía, tecnología, naturaleza, periodismo, ciencias, entre muchos más.

Se recomienda hacer una búsqueda conjunta de perfiles que puedan ser interesantes para el menor y puedan fomentar/potenciar gustos e intereses desconocidos o poco explorados para ellos/as.

  • Proponle la posibilidad de tomarse pequeños descansos: diversos expertos resaltan múltiples beneficios de tomarse descansos de las redes sociales como disminución de la ansiedad, mejora de las relaciones interpersonales o, incluso, una mejora del sueño.

La duración del descanso puede ser variable, horas o incluso días.

¡No seas tú el/la que decida el tiempo! Él/ella mismo/a ha de decidir cuanto tiempo considera que le podría venir bien.

Si quieres saber más sobre cómo gestionar las redes sociales de tu hijo/a adolescente, no dudes en contactarnos para solicitar una cita.

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